Hora de la tarde
cuando el sol declina,
cuando ya cansado
de dar esplendor
a las altas cumbres,
recoge el fulgor;
ocho de la tarde
rato de oración.
Inyección potente
de gracia y de luz,
dardos que Tú lanzas,
respuestas de amor
con herida abierta…
a Jesús…
que desde el Sagrario
nos habla de Cruz,
de Amor, de esperanza,
de llevar al mundo
su luz y su paz:
de inquietud de vida
de entregarla, llena,
con amor total.
Acordes sonoros,
voces que se cruzan,
arpegios que saltan,
grácil melodía,
que elevan el alma
a alturas de paz.
Cristo, que bendice
la canción vibrante,
que reza dos veces,
porque quiere amar.
Y la Virgen Madre
que escucha..
y goza en silencio
en su intimidad…
