Hora de la tarde
cuando el sol declina,
cuando ya cansado
de dar esplendor
a las altas cumbres,
recoge el fulgor;
ocho de la tarde
rato de oración.
Hora de la tarde
cuando el sol declina,
cuando ya cansado
de dar esplendor
a las altas cumbres,
recoge el fulgor;
ocho de la tarde
rato de oración.
Hablo Contigo, Dios. Levanto el vuelo
a tus ojos amante.
Sé que me miras, aunque me disperse
en mil urgencias de materia grávida.
Mas hoy Te hablo despojadamente,
sin mi peso de carne.
Quiero quedar impreso en tu mirada
como una gratitud efervescente.
Quiero decirte Amor y diluirme
en el gozo filial de tu cariño.
Quiero tratar Contigo menudencias
de sombras y de luces.