25/6/22

CUANDO LLEGÓ A MOLINO VIEJO

 



 

Un Platerillo fiel llega a Molino

cargado con dos ánforas de anhelo.

En sus ojazos grandes brilla el cielo,

en sus anchas pezuñas el camino.

 

Se alimenta de Dios, en Pan y Vino

y se acoge a la Madre del Consuelo.

Por eso, aunque “burrito”, alza su vuelo

al júbilo filial de su destino.

 

Y esparce tanto amor en su palabra,

que, a golpe de cariño, pule y labra

corazones con ansias generosas.

 

Por eso canta su labor sencilla

y sólo vive para ser semilla

de muchos hijos y de muchas rosas.