Mientras el mundo se revuelve inquieto
y los hombres no encuentran luz y paz,
el Valle goza de silencio y calma
envuelto en el olvido y soledad
Y los monjes elevan oraciones
desde el silencio de su paz serena,
y las gracias descienden desde el cielo,
sobre la tierra de miserias llena.
Su vida está, a la vez entretejida
de liturgia y amor,
de sencillez de espíritu y verdad,
de paz y gozo grande, en el Señor.
Silencio activo que habla con el Padre,
trabajo hecho oración, con fe de hijo.
Oración y trabajo - trabajo y oración:
santo y seña del buen benedictino.
Abadía de la Santa + del Valle,
Valle de los Caídos…
Mansión de paz,
sin odio ni revancha,
sacrificio incruento del Altar,
en plena luz…y calma.
Y una Cruz grande,
colosal, gigante.
Cuyos brazos proyectan
sombra y paz
a los muertos…
a todos por igual.
Arte ungido de piedad sencilla,
con elegancia distinguida y noble,
liturgia viva con rumor de rezo,
basílica de paz que amor resuena
con el brillante son de los acordes
del órgano, que habla, que dialoga,
que remueve inquietudes
y acerca al Infinito con sus sones.
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