Somos amor y del AMOR venimos.
Los seres son historias encendidas
por el Amor, para el amor nacidas
y sólo cuando amamos lo advertimos.
A veces, tan inhóspitos vivimos
que hasta las ansias de vivir, rendidas,
se convierten en ásperas huídas
hacia la sombra donde nos hundimos.
Tú, Señora de Luz, pon el Remedio
al corazón herido por el tedio
del no-amor. Enciende en el desierto
oasis de sonrisa que ilumina.
El hombre sólo es hombre si camina
con el hogar del corazón abierto.
