Dejar de hacer, para que Tú me instruyas.
Dejar de ver, para que me ilumines.
Dejar de andar para que Tú camines.
Dejar mis ansias en las ansias tuyas.
Servir para cantar en aleluyas
perenne gratitud de serafines.
Estrenar cada aurora los confines
de la paz, casa- hogar que me construyas.
Eres Amor y de tu Amor me fío.
Manaré de tu fuente como río
para saciar la sed de la pradera.
Alumbrará tu Luz mi pobre arcilla
y juntos sembraremos la semilla
de perpetua y divina primavera.
Segovia - 22 -Septiembre -1986
