Habito en Ti feliz como la rosa
en el rosal que nutre mi existencia.
Nadie corte mi tallo con tu ausencia.
Nadie diga que soy, sin Ti, dichosa.
Que todos sepan que mi luz hermosa
es palabra que dice Tu presencia.
Que todos vean en mi transparencia
el Ser de tu mirada jubilosa.
Porque Tú te deleitas con mi vida,
pobre, débil, feliz y agradecida,
como la madre con el hijo niño.
Niño soy indefenso- omnipotente
disfrutando la cálida corriente
del abrazo sin fin de tu cariño.
Segovia - 22 - septiembre - 1986
