“Quien come mi carne…”
Anhelamos vivir eternamente.
Tal vez equivocados construimos
nuestro anhelo en el tiempo y nos hundimos
como choza de espuma refulgente.
Sólo salvamos el hogar presente
si de Ti, Pan de Vida, nos nutrimos.
Contigo caminando presentimos
el otro hogar de luz incandescente.
Nuestra carne envejece, pero sabe
que, en tu cariño, su esperanza cabe
por tu palabra cierta edificada.
Nútrenos con tu Carne poseída
para alcanzar la plenitud de vida
en dimensión eterna consumada.
