Se rompen mis palabras al hablarte.
Se pisan estas sílabas manchadas.
Tengo en la sangre flores alojadas
que no saben nacer para alabarte.
Te pronuncia mi voz y al pronunciarte
languidece mi sueño de alboradas.
Intento responder a tus llamadas
y queda corta la ilusión y el arte.
Es tan grande el asombro que me embarga
que no puedo Señor con esta carga
de amor, de gratitud y de alegría.
Pero Tú conformas, indulgente,
con que Te diga muy sencillamente:
Te quiero mucho Dios- Eucaristía.
