En esta vieja casa, testigo
del tiempo lento e implacable.
Mi abuela relataba historias antiguas que
yo conjugaba con horizontes nuevos:
Era yo como la llama, nacida
de secos troncos, que enlaza su
esencia de vuelo con nubes
caminantes decorando el azul en éxtasis,
por eso sus viejas cales
rezuman, para mí, palabras
eternas y hasta mis goteras
me lloran entrañable nostalgia.
