La flor me dice:
Mi corazón de savia
se ha vestido de luz.
Declamo la plegaria
la gran mirada azul.
Me apoyo levemente
en hilos de temblor
y rezo su palabra
en múltiple color.
Mis pétalos son alas
que en fragancia se van.
Misionera en el brizar
busco la eternidad,
invito a ser y a dar.
Me llamo margarita
me llamo pensamiento.
Convoco a casta cita
a los labios y al viento.
Deseo diluirme
en el querer del hombre:
ser lazo en su palabra
dar a mis cosas nombre.
Hacer de su camino
paréntesis de amor.
desnudamente arder
aromas y color.
