Soy tan feliz sabiendo que me quieres
y no te importa mi pobreza suma…
Sé que Tú me liberas de la bruma
y me regalas los amaneceres.
Yo nada puedo; pero tus poderes
despejan los temblores de mi espuma.
Mi júbilo de perro se consuma
contemplando tu rostro como eres.
No soy mastín ni dogo justiciero.
Tampoco soy discreto perdiguero
que descubre las piezas de tu caza.
Sólo soy revoltosa algarabía
que salta para Ti con alegría,
aunque Te manche, Dios, cuando Te abraza.
Segovia - 1 -Marzo -1998
