Lleva tu nombre claridad de cumbre
y en claro valle tu palabra habita.
La claridad de Dios te solicita
y te entregas en clara reciedumbre.
Tu corazón clarísimo de lumbre
invade con urgencia manuscrita.
El vergel de tu sangre nos invita
a salvar claridad y certidumbre.
Eres alto, Bernardo, tu estatura
liba en la Estrella permanente y pura
el origen del gozo transparente.
Vuelve otra vez cargado de palomas
y pon sobre los valles y las lomas
tu lenguaje de amor clarividente.
