Con el amor viviste desposada.
Para el amor tejiendo tu desvelo.
Sabías que el amor se hace consuelo.
Sentías que el amor se hace mirada.
Florecía el alivio a tu llegada
porque sembrabas corazón y cielo.
Tus manos, eran en servicio,
tu palabra, clarísima alborada; vuelo;
¡Oh Madre Soledad! Madre del pobre,
sigue dando cariño hasta que sobre
calor de vida para cada hombre.
Porque el odio camina por la tierra.
Mata palomas y fecunda guerra
y el hombre sin amor pierde su nombre.
