16/8/22

SANTA BEATRIZ DE SILVA. TRÍPTICO II

 



 

Con tu fervor de alas monacales

levantaba tu sangre monasterios.

Recolectabas flores de salterios

para cantar tus ansias celestiales.

 

Eran sueños de Dios, tan teologales,

que gozaban la luz de los misterios

cautivos del amor en cautiverios

de nieves y plegarias vegetales.

 

Y tu razón de ser, la llama viva

que alumbra tu fe contemplativa

y tu carne de virgen inmolada.

 

Todo era paz en tu cariño ardiente

porque estaba en tu noche confidente

el rostro vivo de la Inmaculada.