PARAÍSO DE LA VIDA INTERIOR
Iré por la veredas de la vida interior.
Me alojaré en los acantilados del asombro.
Buscaré los arroyos de la sonrisa.
Cultivaré los paisajes de la amabilidad.
Convocaré los azules pájaros del viento
para esparcir salmos encendidos.
Regalaré latidos para resucitar corazones muertos.
Abriré espacios de luz donde se vean niños jugando.
Articularé mis mejores sílabas para decir a mis
hermanos los hombres que estás en los seres…
Y, todo, desde el paraje nuevo de mi corazón Contigo.
Por las veredas de mi vida interior Te encontraré.
Te encontraré despierto, con los ojos abiertos,
esperándome en la cumbre
de tu plenitud vivificadora.
Tú, Señor, al crearme, pusiste en mí
la semilla que sólo fructifica
mirándote,
sumergiéndome sin temblores
en el mar de Tu Mirada envolvente.
¡Oh! la vida interior,
donde me hallo a mí mismo
al hablarte a Ti, Amor infinito,
besándome por dentro sin cesar.
¡¡Gracias!! ¡¡Dios!!.
