MONTSE GRASES
Sencillamente, como fresca rosa
ofreces el dolor, Montse pequeña.
Palomita de Dios, alma risueña
y corazón de Virgen Dolorosa.
Deletreas amor con jubilosa
claridad de sardana navideña.
Tanto te quiere Dios, que eres su dueña
y te lleva con El y te desposa.
No nos prives jamás de tu sonrisa
y envía desde el cielo con la brisa
tu corazón de joven azucena.
Necesita la tierra sembradura
de sencillez enamorada y pura
que recuerde a la Virgen Nazarena.
