¡Dios en tus manos! Manos carpinteras.
Manos con reciedumbre de sudores.
Manos de mimbre para dar amores
de cuna floreciendo primaveras.
Dios en tus manos cálidas y austeras;
cultivadoras de sencillas flores;
pulidoras de leños aradores
que abren los surcos de las sementeras.
Tus manos son palabra de cariño,
llama de hogar para abrigar al Niño
y darle confianza y alegría.
Tus manos son abejas libadoras
de los ojos de Dios y las auroras
que alumbran las miradas de María.
