Hazme santo, Señor, sencillamente,
sin fulgores de fama y alabanza.
Hazme santo que fluya la esperanza
en verso de cristal como la fuente.
Hazme santo de rostro sonriente
que siembre violetas cuando avanza.
Hazme santo, doctor en confianza
como niño en tu seno confidente.
Hazme santo, Señor, aunque me abra
heridas en el alma tu Palabra
que me exige morir para vivirte.
Hazme santo, Señor, en reciedumbre,
que vuele sin notarlo hacia la cumbre
de la cruz del amor para servirte.
