5/9/22

NUESTRA MUERTE DE VIDA

 



 

Viviremos, Señor, cuando aprendamos

a morir en la cruz de tu locura.

Sólo el amor penetra en el misterio

de la muerte -caverna de tinieblas-

y no se mancha su color de alba.

 

Tú moriste una vez cruentamente;

pero no te bastaba, prolongaste,

sin tragedia de clavos y lanza,

tu muerte inmaculada hacia la vida.

 

En nuestros dedos blancamente mueres,

y en nuestra sangre rotamente vives

para resucitarnos de esperanza.

 

Queremos renovar tu sacrificio,

tu Misterio Pascual, tu muerte-vida,

en el dolor oculto de las madres,

en su gozo creciente cuando el hijo

balbucea su nombre entre sonrisas,

en el trabajo, síntesis vital,

creadora contigo y redentora,

en las manos unidas de los niños,

en el río de sangre de los jóvenes,

en el ocaso dulce del anciano

esperando la dicha de tenerte.

 

Así, cuando la noche nos envuelva

cuando el gris de ciudad se intensifique,

cuando callen los niños y los pájaros,

cuando los ojos de nuestros amigos

se pierdan en violetas horizontes…

tiéndenos tu la mano redentora

-Viático de paz y de esperanza-

Saltaremos del miedo de la tierra

a tu ciudad de amor y de alegría.


(Amor Eucarístico 6)