16/12/22

GRATITUD SENCILLA Y HONDA A SAN JUAN DE LA CRUZ

 



 


Juan de la Cruz, amigo: Ahora que vives

en la casa limpísima del cielo;

que no se mancha con nuestros elogios

tu sincera humildad y tu modestia…,

queremos ser palabra agradecida

a tu palabra de silencio activo.

 

Gracias, Juan de la Cruz, tu Noche Oscura

ilumina las sombras de la vida:

recoges el dolor peregrinante

y lo levantas en la Cruz que alcanza

la eterna claridad. Gracias, amigo.

Todo es fulgor en tu dolor de amores.

 

Gracias, Juan de la Cruz: Tu llama viva,

vasija de cristal, prende las ansias

de Hermosura Infinita. Nos calienta

las entrañas marchitas por el frío.

Quedamos en tu fuego transfundidos

como la nube ténue vuelta hoguera

en horizontes del atardecer.

 

Gracias, Juan de la Cruz, entre las frondas

del mundo encarcelado en la soberbia,

se escucha vivo el Cántico purísimo

de tu voz incesante de Poeta.

 

Tu soledad sonora nos impregna.

Tu música callada nos ahonda.

 

Gracias, Juan de la Cruz, carne de sílabas

tejidas con el toque delicado.

 

Gracias, Juan de la Cruz, fundido siempre

en oficios de amor y de esperanza.

 

Gracias, Juan de la Cruz, alas de nieve

dando alcance a la luz de la alta cumbre

donde mora el Amado de tu alma.

 

Gracias, Juan de la Cruz, senda sencilla

que nos lleva “fonte” de agua viva,

aunque sea de noche sin estrellas.

 

Gracias, Juan de la Cruz, porque Segovia,

desde que tu miraste sus paisajes

quedó vestida de palabras místicas

que compartimos cuando respiramos

a la luz de tu sombra en el sepulcro.

 

Gracias, Juan de la Cruz, hijo entrañable

de la Virgen humilde reclinada

en las peñas grajeras, en tus peñas

de recio amor y de ternura fértil.

 

Gracias, Juan de la Cruz, que testificas

que sólo Dios consuma la existencia.

“A zaga de su huella”, levantaste

la estatura del hombre. Y te fundiste

en el hogar de su mansión eterna.

 

Gracias, Juan de la Cruz, crucificado

en libérrima entrega de cariño

derramando tu sangre de poeta

sobre las flores mustias y olvidadas.

 

Gracias, Juan de la Cruz, Iglesia viva

en certidumbre de verdades cálidas

y en caminos ascéticos de gozo.

 

Gracias, Juan de la Cruz. Tu vida breve

impregnó los caminos de la historia

con espacios de almas adorantes.

Quedaste con nosotros como queda

el sol que late en el paisaje verde.

 

Gracias, Juan de la Cruz. Danos tu mano

para ascender contigo en la subida

a los montes carmelos que se alzan

en cada corazón fiel a la búsqueda.

 

Asístenos, cuando el cansancio llague

nuestras plantas de carne plañidera.

Enciéndenos el gozo de lo eterno

cuando se apaguen los motivos firmes.

Constrúyenos alcázares de vuelo

para hospedar palomas azulísimas.

Levántanos, liturgia de la piedra,

en catedral hermosa de plegarias.

Conviértenos en fieles acueductos

entre Dios y los hombres alejados.

 

Juan de la Cruz, amigo. Muchas gracias

por haberte quedado en el regazo

de la mística tierra de Segovia.

Muchas gracias. Contigo ascenderemos

al regocijo de sentirnos hombres,

hijos de Dios y de la Iglesia viva.