18/12/22

HABLAS CLARO

 



 



Hablas claro, Señor. Y estás callado.

Estás vestido de la carne mía.

El corazón entero de María

ha quedado en tu carne consumado.

 

Ya me puedes hablar. Ya estoy robado.

Ya no siento el rigor de noche fría.

Tu locura me asombra y me vacía

con tu carne de Dios enamorado.

 

Hablas claro, Señor. Estás diciendo:

“Sígueme sin temblar, que estoy naciendo

para sembrar estrellas con mi Nombre.

 

No tengas miedo. Sólo soy un niño

que mendiga tu llama de cariño

para encender el corazón del hombre.