No tengo más. Pesebre son
mis manos
donde Dios se reclina en
sembradura.
Soy sacerdote: cálida
locura
para que nazca Dios en mis
hermanos.
No tengo más. Mis árboles
lozanos
son palabra de vuelo y de
ternura.
Predico paraíso que
perdura
sobre el dolor que hiere a
los humanos.
Si la luz escasea, si las
alas
del hombre se fundieron
con las balas
desterrando palomas de
sonrisas…,
yo, pesebre de sangre, me
declaro
nido feliz que alivia el
desamparo
porque soy Navidad en cada
Misa.
