9/12/22

MI PAYASO DEL ALMA

 



 




Gracias, Señor, por el payaso tierno

que habita las moradas de mi alma.

Llega, todo color, cuando la noche

oscurece la faz de mis caminos

 

Y llega con sonrisas en las manos,

en los pies, en los ojos y en la lengua.

Todo lo da el payaso de mi alma

para salvar estrellas pequeñitas.

 

Se cae y se levanta como un niño

que toma en serio su niñez de hombre.

Tiene un motor oculto en las entrañas

para hacerse pequeño y ser feliz:

Es el amor, las risas de los niños,

las palomas amigas, la ternura…

 

El payaso que llevo en los más hondo

me libra de mentiras maquilladas.

Me río de mí mismo, si me subo

en el trono postizo del orgullo.

Me caigo, me comprendo, me perdono

para gozar de nuevo mi pobreza.

 

¡Oh Payaso del alma, que me alivias

del peso de altiveces y de iras!

¡Oh Payaso que pones en mis ojos

la visión positiva de la vida!

¡Oh Payaso que me haces nuevamente

cálido, humano, transparente, niño…!

¡Oh Payaso, que dices a los hombres

el secreto del gozo y la ternura!

 

Gracias, Señor, por darme este Payaso

que descubre mis límites de hombre

y me da el paraíso de quererte.