En el establo sencillo
ha nacido el Niño Dios.
Los ángeles llevan versos,
los pastores requesón.
La Virgen con la mirada
arropa su corazón.
Y San José, jubiloso,
se hace llama en el fogón.
Todo es paz, todo es cariño,
todo es claro resplandor,
mientras la noche dormita
en las sombras del rincón.
Madre, que no se despierten
las sombras del corazón,
para que dure por siempre
la Navidad del Amor.
