Así quedar: inmerso en el
asombro
que contempla tu cálida
locura.
Mirar tus ojos y libar cálida
ternura
en las rosas futuras de tu
hombro.
De paja soy, con mi
pobreza alfombro
tu cueva de Belén. La
nieve pura
alumbra el frío de la
noche dura
que alivia su rigor cuando
Te nombro.
Así quedar, ¡oh Dios de
carne mía!
copiando los latidos de
María
y el desvelo silente de José.
Así vivir, dejando que se
abra
mi pobre corazón a Tu
Palabra
sumergiendo en el gozo de
la fe.
