Contigo dentro, Dios de tierra viva,
es posible la paz y la campana.
Alondra en vilo, nuestra carne humana
supera al peso de la tierra esquiva.
Nuestra mirada, luz contemplativa,
descubre al ser, a su palabra llana.
Se alza con él desde la flor temprana
como abeja que besa cuanto liba.
Porque Te diste, Tierra que palpita
hecha Palabra clara y manuscrita
en el libro de carne lacerada.
Amar y sólo amar es lo que dices.
Plantar la Paz sin hambre y con raíces
en la tierra querida y escuchada.
(Navidad - 1985. Tríptico de sombra y luz. Con el amor, es Navidad. Hallamos franciscanamente la poesía de las criaturas. Para ello hemos de abrir el corazón a Dios-Palabra. Hospedarle felices con el corazón y las manos como María y José)
