16/10/20

POEMAS A LA VIRGEN MARÍA

PEREGRINO DE LEJOS

Vengo de lejos, Virgen de la Peña,                    

buscando tu materna cercanía.

Porque vengo de lejos, con la carga

del hombre lacerado y anhelante…;

porque me pesan niños no nacidos

y jóvenes sin alas generosas…;

porque la paz se agota en las palabras

y no sujeta cóleras de acero…;

porque se cansan de nacer las rosas

sin nadie que recoja su hermosura…;

porque la noche cultivada borra

caminos de esperanza…,

vengo hasta Ti, ¡oh Virgen de la Peña!,

buscando tu mirada sosegante.

 

Tienes Luz en los ojos. Luz sencilla

de Madre Mediadora que no cesa.

Siglos de historia dándonos ternura

desde tu faz románica morena.

 

¡Cuántos hijos alzaron su plegaria

a tu silencio manso y elocuente!.

¡Cuántas madres pusieron en tus andas

el candor inocente de sus hijos!.

¿Cuántas vidas en flor se aventuraron

a sembrar primaveras con tu Nombre!.

 

Señora del paisaje, levantada

en piedra de probada reciedumbre

para fundir el cielo con la tierra,

el trabajo y el verso, la plegaria

nacida de la fe que resucita.

 

Peregrino de lejos, caminante

que besa, cuando pisa, los caminos

y derriba fronteras erizadas…

Peregrino de lejos, sólo abrazo

de pueblos, de naciones y de mares…

Peregrino de lejos, rebeldía

contra la luz manchada impenitente…

Peregrino con fiesta en las entrañas

que busca dar su corazón alegre

a quienes lloran gritos de vacío…

Peregrino sin sueldo que regala

oficios de cariño y alegría…

 

Y vengo a Ti, para decirte: Gracias,

porque cuidas mi lámpara encendida

desde la Peña de tu Nombre, Madre:

porque siento calores Trinitarios

-Hija de Dios, Madre de Dios, Esposa

del Espíritu Santo, toda llena

de Gracia y hermosura confidente -

porque me das al Hijo de tu sangre

- Eucarístico Pan que me alimenta -

como fruto bendito de tu Misa.

 

Y vengo a Ti, para decirte: Sigue

salvando siglos de esperanza eterna

para Brihuega, pueblo que corona

con reciedumbre fiel su Peña tuya.

 

Y vengo a Ti, para decirte: Llena

el mundo con hogares nazarenos.

Y vengo a Ti, albergue de consuelo,

para donar sonrisa a los que sufren,

para fundar asilos de esperanza,

para salvar arroyos, golondrinas,

piedras con alma y fábricas sin humo…

 

Y vengo a Ti, para decirte: Madre

llena de madres cada hogar vacío

de besos generosos gratuitos;

llena de padres que jamás renuncien

al dulce peso del amor paterno;

llena de hijos hechos primavera

con flores de virtudes berroqueñas.

Llénanos de Ti misma, Virgen Santa,

de tu presencia santificadora.

 

Peregrino de lejos, ya descanso

en tu Mirada, Virgen de la Peña.

Por eso me despido confidente

en soneto de lejos cercanísimo:

 

De lejos y de cerca: confidente.

Contigo en la memoria cultivada.

Eres nieve que besa mi pisada

y convoca mi sangre renuente.

 

De lejos y de cerca: transparente

gozo de luz que nace en tu Mirada.

Desde la Peña de tu amor, alzada

me das tu Corazón sencillamente.

 

De lejos y de cerca: peregrino

que saborea su filial destino

sembrando paz y amor en cada hombre.

 

De lejos y de cerca: con Brihuega,

habitante de fe, que siempre llega

a la recia ternura de tu Nombre.

 

(Primer Premio de Poesía Virgen de la Peña, Brihuega, Guadalajara, 1995)