A JUAN PABLO II, PAPA
que siembras corazón en mansedumbre.
Árbol de fe con honda reciedumbre
que hospeda niños en feliz promesa.
Tu mirada de luz se vierte impresa
para elevar al hombre hasta la cumbre
del hogar hecho nido y hecho lumbre
en la paz del amor que nunca cesa.
Gracias, amigo, roca-luz segura
que afloras en palabras de ternura
la dimensión humilde de la Madre.
Contigo están tus hijos peregrinos
para sembrar en todos los caminos
tu luz, tu fe, tu corazón de padre.
