DIOS EN LO ALTO
que tocas con tu frente silenciosa.
Dios recibe tus ansias. Se desposa
con tu grito de luz en crecimiento.
La sólida raíz de tu cimiento
sostiene el vuelo de tu pétrea rosa.
Naciste en la mano fervorosa
que, rezando al tallar, te hizo portento.
Lámpara fiel de llamas teologales
que colocas al hombre en los umbrales
del cielo que tu piedra solicita.
Tu columna de oro siempre alcanza
la paz del corazón y la esperanza
que llevas en tu alma manuscrita.
(Sonetos a la Torre de San Esteban)
