22/10/20

MONUMENTOS

PUEBLOS

Y hablaré de vosotros todavía

más y más la palabra que me nacen

vuestras calles dormidas en silencio.

 

¿Por qué perseveráis? ¿Qué misteriosa

mano de fe escribe vuestras piedras

con descuido de toda geometría?

 

Los hombres huyen hacia el brillo gris

de la feliz ciudad de sus anhelos

y os dejan solos casi;  permanecen

los ancianos con miedo a comprimir

en el tránsito urgente de la acera

su alma dilatada sobre el campo.

 

Permanecen los árboles sumisos

a la oculta raíz que los sustenta.

Permanece el silencio paseando

a lomos de los asnos lentamente.

 

Sólo el silencio cede la butaca

viva de piel humilde de los asnos,

a  los niños, amigos de los pueblos:

egoísmo inocente del silencio

para guardar cristales de sonrisa

y tener qué comer  cuando las hambres 

de soledad estéril le acometen;

y, cuando el miedo de la noche arrecia

y se afila en aullidos de la zorra,

el silencio se vale del ladrido

de los perros perdidos que le nacen;

pero siempre el silencio de los pueblos

custodia libertades  y da pan

- acaso pan y agua solamente -  

o juguetees sencillos,  reza estrellas 

de esperanza inmortal a los ancianos

y espera golondrinas y cigüeñas. 

 

¡Siempre el silencio de los pueblos habla

de la huella de Dios reciente y pura!.