PUEBLOS
Y hablaré de vosotros todavía
más y más la palabra que me nacen
vuestras calles dormidas en silencio.
¿Por qué perseveráis? ¿Qué misteriosa
mano de fe escribe vuestras piedras
con descuido de toda geometría?
Los hombres huyen hacia el brillo gris
de la feliz ciudad de sus anhelos
y os dejan solos casi; permanecen
los ancianos con miedo a comprimir
en el tránsito urgente de la acera
su alma dilatada sobre el campo.