SER SANTO
El corazón a pleno rendimiento,
los ojos escrutando amaneceres.
Poner eternidad sobre los seres
y Dios en la raíz del pensamiento.
Ser pobre como sólido cimiento.
Dar sentido al dolor y a los placeres.
Regalar los minúsculos poderes
y sembrar esperanza con el viento.
Ser santo es sencillamente
dar palabra de amor a las acciones
y, luz y sangre, señalar camino.
Enloquecer del todo felizmente
y dejarse querer sin condiciones
por la mirada del Amor Divino