PINOS
Para ser huella de su luz, camino
que conduce
a la vida ilimitada
necesitas tus pinos, su columna
de vuelo en poesía vegetal
que
alza en vilo el anhelo de tus caras
Pinos
de Valsaín, de Navafría,
pinos
de la llanura que derraman
savia
o sangre, quizá, por las heridas
del
tronco anciano, generosamente.
Pinos
de llama donde se calientan
tus hombres congelados de cemento
Tus
pinos son las aguas vegetales
de misticismo
verdeoscuro y limpio
que
lava la pardicie del barbecho.
Tal
vez tus pinos sean la palabra
más
sencilla y más leve de su huella:
hundidos
en tu carne de alimento
de puntillas
se alzan sobre el pie
circular
y violeta de su tronco;
ensanchan
en su copa los pulmones
en diálogo
feliz con el gran aire:
hay
un rumor de brisa y lejanía.
¿Hasta
dónde cabalgan sus anhelos
hechos
viento azulado y silencioso?
En
alas de tus pinos voy volando
desasido
del peso de mi carne.