SENCILLO ROMANCE DE AMOR A NUESTRA SEÑORA DEL
ROSARIO
como nacen los rosales,
convirtiendo los capullos
en estrellas vegetales.
Rosas de luz son tus
ojos.
Rosas de pan, tus bondades.
Rosas de sangre, tus besos
aliviando nuestros males.
Misioneros dominicos
de virtudes teologales
sembraron en nuestras almas
plegarias y caridades.
Tejieron nuestros
rosarios
con oraciones filiales.
Enlazaron nuestras vidas
con hondas fraternidades.
Leían en tu mirada
caminos de claridades.
Sembraban en nuestra sangre
esperanzas celestiales.
Tu Corazón encendía
la llama de los hogares.
La familia disfrutaba
el fruto de sus afanes.
Tú nos das todo,
Señora,
jardín de bellos rosales.
Tú nos cobijas con rosas
de caricias maternales.
Prádena tiene en su
historia
muchos trigos candeales.
Tú fuiste la sembradora
de sus virtudes y panes.
Cuántas almas Te
invocaron
con oraciones filiales.
Cuántos hijos se sintieron
amados por tus bondades.
A tus plantas ofrecidos
en las aguas bautismales
iban creciendo a tu lado
con gracias sacramentales.
Al morir, mueren
seguros
en tus brazos maternales.
Si alguna sombra les queda,
la borran tus claridades.
Tu Nombre llevan en
andas
mujeres de estos lugares.
Tu cariño en sus entrañas
atizando sus hogares.
Prádena sabe quererte
y Te ofrece en sus altares
el corazón, todo lleno
de rosas de tus rosales.
