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22/10/21

VIRGEN ROSA II

 

Y, desde aquel instante, se hizo vuelo

la mansa transparencia de la brisa.

Quedó aroma de rosa en la sonrisa

y aroma de Dios mismo y de su cielo.

 

Quedó la Plenitud besando el suelo.

Quedó la luz purísima y precisa.

Quedaste Tú, ¡oh Virgen poetisa!,

escribiendo poemas de consuelo.

 

Todo quedó tan rosa y tan abierta,

que nadie ignora dónde está la puerta

para entrar en la Vida transcendente.

 

Y todo porque un día se hizo estrella

tu corazón de rosa, pura y bella,

dando a luz a la Luz perpetuamente.

 

(A Nuestra Señora del Rosario, Virgen Rosa)

15/10/21

VIRGEN ROSA

 

En tu carne de Virgen silenciosa

puso Dios el calor de su mirada.

Quedó la primavera consumada

y tu luz inocente se hizo rosa.

 

Rosa de Dios abierta y generosa

para dar tu hermosura inmaculada.

Cautivaste al Amor. Y en tu morada

quedó encarnada su Palabra hermosa.

 

Tus pétalos temblaban de alegría

y tu savia de rosa se decía:

“¡Cómo yo, cómo yo, para ser luna…?”

 

Pero Dios, en tu carne prisionero,

dijo gozosamente: “Porque quiero

libar tu rosa y habitar tu cuna”

 

(A Nuestra Señora del Rosario, Virgen Rosa)

6/10/21

ROSAS EN LA NIEVE


La nieve es fría,

pero tiene la hermosura de

llama. Llama

blanquísima que

purifica el corazón y

da estímulo de cumbres.

 

Las rosas en la nieve

- Rosario - Poesía -

son peldaños para

ascender a la cumbre

del amor sin mancha

de penumbras

entumecedoras.

 

Siempre con la Virgen

Rosa y Nieve de Dios.

7/10/20

PRÁDENA: POEMAS DE RAFAEL MATESANZ A SU PUEBLO NATAL


SENCILLO ROMANCE DE AMOR A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO


   Nació tu Nombre, Señora
como nacen los rosales,
convirtiendo los capullos
en estrellas vegetales.

   Rosas de luz son tus ojos.
Rosas de pan, tus bondades.
Rosas de sangre, tus besos
aliviando nuestros males.

   Misioneros dominicos
de virtudes teologales
sembraron en nuestras almas
plegarias y caridades.

   Tejieron nuestros rosarios
con oraciones filiales.
Enlazaron nuestras vidas
con hondas fraternidades.

   Leían en tu mirada
caminos de claridades.
Sembraban en nuestra sangre
esperanzas celestiales.