22/10/21

VIRGEN ROSA II

 

Y, desde aquel instante, se hizo vuelo

la mansa transparencia de la brisa.

Quedó aroma de rosa en la sonrisa

y aroma de Dios mismo y de su cielo.

 

Quedó la Plenitud besando el suelo.

Quedó la luz purísima y precisa.

Quedaste Tú, ¡oh Virgen poetisa!,

escribiendo poemas de consuelo.

 

Todo quedó tan rosa y tan abierta,

que nadie ignora dónde está la puerta

para entrar en la Vida transcendente.

 

Y todo porque un día se hizo estrella

tu corazón de rosa, pura y bella,

dando a luz a la Luz perpetuamente.

 

(A Nuestra Señora del Rosario, Virgen Rosa)