23/10/21

SOSIEGO DE DIOS

 


 Así: quedarme sosegado en tus manos divinas

como un niño en el regazo de su madre.

Aunque me hicieran las incógnitas del futuro;

aunque mis pecados se lancen amenazantes contra mí

como mastines airados;

aunque mi carencia de méritos me reproche

la esterilidad de mis años perdidos;

aunque no haya pronunciado todavía

ni tenga razonable esperanza de pronunciar

la gran palabra-obra de amor presentida por

mis ansias íntimas;

aunque todo sea noche y yo carezca por mí mismo

de una leve cerilla para iluminar esta noche…,

me quedaré sosegado en tus manos: me quedo ya:

cierro los ojos para no ver, sino tu Misericordia.

 

¡Has tenido conmigo tantas misericordias…!

¡Cómo no voy a esperar la consumación

de estas inefables bondades en mí cuando soy más débil?

Tú amas a los pobres con predilección y yo soy pobre.

 

Que jamás quede despojado

de esta profunda convicción: saber mi pobreza.

Que contemple e interprete la realidad del mundo y del tiempo

desde esta sapientísima verdad: mi pobreza.

Y que salve mi paz y mi sosiego

sabiendo que Tú has de poner todo y lo pones

regalándome tu mirada de amor que me hace rico

y poseedor de la plenitud, porque Te poseo.

¡Gracias, Señor!