POQUITA COSA
pero me alumbra el sol de tu mirada.
La casa de mi alma está habitada
por tu Presencia viva y hacendosa.
Tu me donas el pájaro y la rosa,
el río de mi sangre alborozada.
Tú me pules con mano delicada
y tu paz encendida me rebosa.
Ser pequeño es volar sencillamente
y disfrutar tu rostro confidente
leyendo en El la hondura del misterio
Hazme pequeño, Dios. Dame certeza
de mi nada sin Ti. Y en mi pobreza
me nacerán las alas del salterio.