SOY SACERDOTE
I
Te traigo mi voz, te depositoen el pesebre del altar, Dios mío.
No rehuyes mi noche ni mi frío
y naces en mis manos pequeñito.
Yo te crezco, te muero y resucito.
Lleno Contigo el vaso del vacío.
El vino de tu Sangre se hace río
en mi cauce de barro manuscrito.
Elegiste mi ser para traerte,
para donarte, para acontecerte
en la casa del hombre entristecida.
Seré vasija de cristal viviente
que transparenta tu cariño ardiente
y entrega, junto a Ti, toda su vida.
(Fiesta de San Juan de Ávila 1990)
