SOY SACERDOTE
II
Criar a Dios con mi palabra humana.Inaugurar el corazón del día.
Hacer de mi pobreza hospedería
para que nazca Dios cada mañana.
Predicar con mis labios de campana
el cariño de Dios y su alegría.
Dar a luz, maternal, como María
la locura de Dios, siempre lozana.
¡Ser sacerdote, yo, tan miserable,
tan vasija de barro vulnerable,
tan leve corazón encarcelado…!
Pero, al ver en mis manos Tú Presencia,
transformaré mi débil consistencia
en verso recio, manso, enamorado.
(Fiesta de San Juan de Ávila 1990)