26/11/20

POEMAS SOBRE LA VIDA CONSAGRADA

YA SOY TUYA

Ya soy tuya, Jesús. Perpetuamente      

viviré para Ti como tu esposa.

He aprendido el aroma de la rosa

y el beso de la sangre confidente.

 

Mi corazón entero se convierte

en tus manos de Dios. Seré dichosa

poniendo luz y amor en cada cosa

con gozo de plegaria sonriente.

 

No me dejes huir en la tibieza

y nace cada instante, en mi pobreza

de gruta de Belén, junto a María.

 

Cobijada en la luz de tu Mirada,

tuya será mi vida consagrada

profesando de nuevo cada día.