(“María…dio a luz a su hijo…y le acostó en un pesebre” Lc. 2, 5-7)
Nace Dios. ¿Lo sabías? Se declama
en verso humano de calor divino.
Funde con carne nuestra su destino
y convoca al asombro y a la llama.
Nace Dios. Una Virgen lo proclama
con parto de milagro cristalino.
Será Su Sangre con sayal divino
la locura de amor con que nos ama.
Nace Dios entre pajas y entre nieve.
Palabra de silencio claro y leve
como manto suavísimo de armiño.
Nace Dios. No perezcas en la pena
que la noche se vuelve Nochebuena
si eres pesebre que recibe al Niño.