26/12/21

SAN JUAN APÓSTOL


 

“Es el Señor”, dijiste. Tu certeza

alumbraba recintos interiores.

Estaban a la escucha tus sentidos.

Tu corazón ardía en el anhelo.

 

Jesús era tu vida. Conocías

su cálida mirada, los matices

de su voz esparciendo primaveras.

 

En tu cariño puro acontecían

águilas altas de visión aguda.

El amor dibujaba los senderos

para llegar a encuentros inefables.

 

La Palabra era Vida y era Luz.

Tú lo notabas, como nota el niño

el calor de la madre que lo envuelve.

La Palabra te abría sus secretos

para hacerte gustar sabiduría.

 

Volabas por encima de la mente:

teólogo sin límites de barro.

Juan, predilecto, lámpara en las manos

de Jesús, el Maestro que te inunda.

 

Te pedimos fundirnos con Jesús

para llegar a ver con ojos nuevos,

para oir sus latidos sosegantes,

para notar el tacto de sus manos.

 

Que Jesús nos penetre e intuyamos

su querer, sus palabras, sus silencios…

Que Jesús nos ocupe enteramente

para decir con su luz enamorada:

“Es el Señor”. Quemaos en su cariño”.