ALELUYA DEL CREYENTE
sentido de mi parda
sementera,
arroyo que refresca mi pradera,
domingo soleado de mañana.
Mi música, mi verso, mi
campana,
mi vuelo fértil, mi calor de
hoguera,
mi sonrisa del ser en primavera
como flor lozanísima y
temprana.
Gracias, ¡Oh Dios!, por
darme, por nutrirme.
Gracias por impregnarme, por
vivirme.
Gracias por ser tan grande y
ser tan mío.
Aquí me tienes, corazón en
fiesta,
cantando mi pobreza en la
respuesta
de decir que Te amo y que me
fío.