AMOR A JESUCRISTO
“Este es mi Hijo, el Amado. Escuchadle” (Evangelio)
“Haced lo que El os diga” (Evangelio)
Amor inteligente que penetra
las entrañas de Dios. Y allí se encuentra
con el Misterio-Origen que nos ama:
“Tanto ama Dios al mundo, que le entrega
su propio Hijo, su Palabra en carne”.
Amor que siente la experiencia ardiente
de la Vida donándonos la vida.
Amor purificante que arrebata
a la altura sin peso de pecado.
Amor iluminante que decora
el corazón con todas las virtudes.
Amor unificante que transfunde
el Ser de Dios a nuestro ser creado.
Sólo el amor escucha la Palabra.
Sólo el amor fecunda los valores.
Sólo el amor realiza a la persona.
El amor a Jesús se torna grito
de ciegos y leprosos confiados.
El amor a Jesús se empequeñece
para ser niño y recibir su abrazo.
El amor a Jesús pronuncia gestos
de lágrimas vertidas en sus pies.
El amor a Jesús sigue sus huellas
sin cálculos de tiempo ni de espacio.
El amor a Jesús abre los ojos
y recibe su cálida mirada
El amor a Jesús es oración
que se sumerge en el hogar del Padre.
El amor a Jesús se hace renuncia
de ascético volar en obediencia.
El amor a Jesús se crucifica
con El y para El alegremente.
Amando a Jesucristo se comprende
el corazón azul de la Santísima.
Sólo el amor a Jesucristo dona
total sabiduría teológica.
Por Jesucristo, corazón del Padre,
recibimos la fuerza del Espíritu.
En Jesucristo se recapitula
la creación entera y su mensaje.
Amar a Jesucristo sin penumbras
es disfrutar aquí la “vida eterna”.