LEPROSO DE SILENCIO TRISTE
“Viene un leproso a Él y le suplica: Si quieres puedes limpiarme. Jesús dijo: Quiero, queda limpio” (Mc 1,40)
de este silencio triste que me labra.
Siembra en mi corazón la gran palabra
que nazca vegetal a pronunciarme.
Tú me has dado esta arcilla. Tú al crearme
me has llagado de vuelo. Hasta que abra
mis alas en amor hecho palabra,
soy leproso, Señor, quiere curarme.
Quiere el milagro limpio de tu mano
que me torne de carne agradecida.
Quiere prender sobre mi noche estrellas.
Quiere plantar tu árbol en mi llano
que se quema sin sombra y sin huída.
QUIERE ENCENDER EL BESO DE MIS HUELLAS.