SAN PABLO APÓSTOL
Como caudal de Dios te precipitas
y con palabra y pluma nos invitas
a luchar por Su Luz contra corriente.
Jesucristo en tus labios y en tu frente.
Jesucristo en tus sangres manuscritas.
Jesucristo plantando margaritas
en los ojos sin vuelo de la gente.
Mil veces te quemaste y tus cenizas
resucitadamente hicieron trizas
a la mediocridad devoradora.
¿Vivir? ¿Morir? ¿Qué más te da? Tu oficio
es inmolar tus horas en servicio
a la sangre de Cristo Redentora.
