25/1/21

POEMAS A SANTOS

VERSOS DE GRATITUD A LOS FUNDADORES DEL CISTER. SAN ROBERTO, SAN ALBERICO Y SAN ESTEBAN

 


Buscando a Dios, Roberto se aventura

a dar vigor a la fecunda regla

de Benito de Nursia, su Patriarca.

 

Silencio monacal; pobreza humilde;

hábito blanco que presagia el cielo;

comunión de sentires adorantes;

paisajes hechos salmos de alabanza;

asombro ante el Amor que se ha hecho hombre

en las entrañas puras de una Virgen;

soledad nutridota de latidos

contemplativamente rezadores…

 

Caballero de Dios, Roberto emprende

el camino del Císter, su camino.

Vendrán los negligentes sempiternos

a tacharle de loco, a combatirle

en sus ansias de vuelo renovante.

 

Pero la antorcha del querer divino

prenderá en Alberico y en Esteban.

Los tres serán raíces cistercienses

que alimenten las ansias de Bernardo.

 

Y con él, los caminos europeos

irán sembrando blancos monasterios.

Monjes blancos de nieve silenciosa;

hogares de la Estrella matutina;

labradoras escuelas de esperanza;

recintos de la luz contemplativa.

 

Gracias Roberto, Esteban, Alberico:

por habernos legado transcendencia

vestida con cogullas monacales.

 

En el oscuro siglo que vivimos

brilla más vuestra luz sencilla y mansa.

Proclamad otra vez con voz de nieve

la locura de Dios que se ha hecho hombre

y ha de nacer en el Tercer Milenio.