VERSOS DE GRATITUD A LOS FUNDADORES DEL CISTER. SAN ROBERTO, SAN ALBERICO Y SAN ESTEBAN
Buscando a Dios, Roberto se aventura
a dar vigor a la fecunda regla
de Benito de Nursia, su Patriarca.
Silencio monacal; pobreza humilde;
hábito blanco que presagia el cielo;
comunión de sentires adorantes;
paisajes hechos salmos de alabanza;
asombro ante el Amor que se ha hecho hombre
en las entrañas puras de una Virgen;
soledad nutridota de latidos
contemplativamente rezadores…
